El Edén de la Mancha


Pinceladas de verde, trazos de ocre, molinos de viento, estancias blancas, puentes medievales, valles y sierras ondeantes.

enclave

Almodóvar del campo

Íberos. Tartessos. Conquistadores romanos. Emires y califas. Ingeniosos hidalgos y sus rechonchos sirvientes.

Todos quisieron conocerla y todos dejaron su huella en la población manchega que se asienta desafiante sobre la ladera de un volcán.

Almodóvar
del Campo

está justo donde
debería estar.
Y yo también

“¿No encontrarían mejor ubicación?” me preguntaba mientras conducía los poco más de doscientos kilómetros que la separaban de Madrid.

Pero al leer el cartel que me daba la “bienvenida a Almodóvar del Campo, provincia de Ciudad Real”, se hizo evidente que esta población se encontraba en uno de los parajes más bellos de la geografía castellana

“Es el aire del campo”,

hubiese dicho mi abuela.
Me adentré en las callejuelas de Almodóvar.

Buscaba sustento pero encontré mucho más.

Encontré historia en cada fachada, en los escudos heráldicos sobre las casas, en las piedras del asfalto…

yacimiento arqueológico de sisapo

Una vez más,
no me han defraudado.

Fue buscar “Alojamiento en Ciudad Real”, ver las imágenes de este hotel, y pensar: no busques más.

Con el tiempo, he aprendido a confiar en mis instintos.

“¿Por qué tanta protección?”, le pregunté al guía que nos mostraba los restos arqueológicos.
“Por las valiosas minas de cinabrio y plata que los romanos transportaban al resto del imperio. Pero que conste que no fueron ellos los que las descubrieron. Hay evidencia histórica que confirma que los Tartessos habían llegado a Sisapo buscando estas minas entre los siglos VII-III A.C.”

El sol empezaba a ponerse.

Se dibujaban sombras juguetonas sobre la Casa de Las Columnas Rojas y los muchos mosaicos y pinturas murales que aún se conservaban.
¿Cuántos atardeceres habrán visto estas piedras?